Un tercio de la población mundial, mas de 2000 millones de personas, viven sin electricidad. Por lo general, la gente con pocos recursos y pocas necesidades de electricidad queda excluida de cualquier ampliación de la red eléctrica. En tales áreas, la densidad de población es baja, lo que hace más prohibitiva la llegada de la red eléctrica. En muchas regiones, la energía solar es la única solución al suministro de energía. Y es el desarrollo de esas poblaciones lo que ayuda a reducir el éxodo a áreas urbanas en muchos casos congestionadas. Entre las principales aplicaciones está el suministro de energía eléctrica a los centros comunitarios como hospitales y a depuradoras de agua potable. Los sistemas domésticos de energía solar (SHS) mantienen su popularidad, especialmente en aplicaciones para equipos de iluminación, refrigeración, televisión y radio. En los últimos años, han surgido proyectos de construcción de centrales fotovoltaicas que suministran electricidad a todo un pueblo mediante la creación de una red eléctrica en miniatura.
Cómo funciona
En general, la energía solar es una forma muy útil de suministrar electricidad en zonas rurales. Hay, sin embargo, ciertas limitaciones. La primera, que la energía suministrada por los sistemas es baja si se la compara con la red eléctrica tradicional. La electricidad fotovoltaica no puede suministrar la potencia necesaria para cocinar ni para la calefacción, ni para ningún otro trabajo que necesite gran cantidad de energía como soldar o moler grano. Sin embargo, la energía solar es suficiente para alimentar sistemas de iluminación y de refrigeración, radios, televisores, telecomunicaciones y sistemas de bombeo a pequeña escala. Como referencia, para dar suministro en África a un sistema doméstico de 4 luces (11 W, 2 horas/día), un televisor (50 W, 3 horas/día) y un enchufe para pequeños electrodomésticos (10 W, 1 hora/día), o sea un consumo diario total de 250 Wh/día, hacen falta, en teoría, un módulo de 75 Wp, o sea un panel solar de 0,75 m².
Desde el punto de vista técnico y financiero, la energía solar es la alternativa más adecuada para el suministro de energía en zonas rurales. Los kits solares son fáciles de usar y de bajo coste de utilización a medio y largo plazo (coste de mantenimiento cero). Su gran fiabilidad (no tiene partes móviles), su larga vida útil (más de 30 años) y la construcción por montaje de módulos la convierten en el sistema ideal para diferentes aplicaciones.
Principales aplicaciones comunitarias
Las principales aplicaciones en zonas rurales son:
Escuelas
En África, para dar suministro a una escuela con 16 luces (11 W, 8 horas/día), un proyector (50 W, 3 horas/día) y un enchufe para aparatos eléctricos pequeños (25 W, 2 horas/día), o sea un consumo diario total de 1600 Wh/día, hace falta, en teoría, un campo de energía solar de 500 Wp, o sea 5 m² de células solares.
Hospitales
En África, para dar suministro a un pequeño hospital con 16 luces (11 W, 8 horas/día), una lámpara de examen (20 W, 4 horas/día), un refrigerador para las vacunas (600 Wh/día), una radio de banda lateral única (500 Wh/día) y dos enchufes para equipos eléctricos pequeños (25 W, 2 horas/día), o sea un consumo diario de aproximadamente 2700 Wh/día, hace falta, en teoría, un campo de energía solar de 850 Wp, o sea 8,5 m² de células solares.
Aplicaciones típicas
![]() Las aplicaciones más comunes mostradas arriba incluyen lámparas alimentadas por energía solar en escuelas y poblaciones. |
